HIJOS, SEMI-HIJOS, NO HIJOS, ¿SERÁ HIJO?

Capítulo I

 

― Hijos

Sabemos que biológicamente el engendramiento de un hijo, es absolutamente necesario que exista un progenitor, engendrador o padre. Una vez que ese hijo existe en el vientre de su madre, solo se tiene que esperar nueve meses para que se produzca el parto y venga a la vida visible lo que llamamos: hijo o hija.

 

― Semi-hijo

Es aquel que su engendramiento está en proceso de gestación y que por alguna causa inesperada es abortado, perdiendo así la vida que no se completó.

 

― El que no es hijo del progenitor

Es aquel que fue engendrado por otro hombre que no fue el esposo real de la mujer que ahora trae en su vientre el hijo de otro.

 

― ¿Será hijo?

Es aquel que de alguna manera llegó a sus oídos un falso testimonio que puso en duda su posición de hijo. Así por algún tiempo vivió con la duda de ser verdaderamente hijo del padre que lo crió. Está la posibilidad de que llegue a comprobar que realmente es hijo del amado padre o la posibilidad de que nunca lo compruebe aunque ciertamente es hijo del hombre que lo engendró.

 

― Comenzaremos con los que no son hijos de Dios

Hijos extraños

Hijos de la carne

Hijos del diablo, simiente de la serpiente

Vasos de ira para muerte

Cizaña

Cabritos

Enajenados desde el vientre

Hijos de la esclava

No están escritos en el libro de la vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo

Perdidos sin la cruz y revelación del misterio

 

La Escritura Sagrada nos dice en el libro de Malaquías 2:11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén ha sido cometida abominación; porque Judá ha profanado la sanidad de Jehová que amó, y casándose con hija de dios extraño.

En Oseas 5:7 Contra Jehová prevaricaron, porque hijos extraños han engendrado: ahora los devorará un mes con sus heredades.

Esdras 9:1.2, 10,11 “...haciendo conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de sus hijas para sí y para sus hijos, y la simiente santa ha sido mezclada con los pueblos de la tierra; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en esta prevaricación.

Esdras 10:3 Ahora pues hagamos pacto con nuestro Dios, que echaremos todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo del Señor, y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios: y hágase conforme a la ley....

Nehemías 9:1,2 “...Y habíase ya apartado la simiente de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padre.

Ya desde la antigüedad Dios hizo distinción entre dos simientes, la que él engendró y la que engendró la carne; de ahí que diera esa disposición escrita por Moisés en el libro de la ley. (Deuteronomio 7:1-4) Cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres según el relato del Génesis 6:1-5 Dios vio que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Por lo tanto los hijos e hijas extrañas no son hijos legítimos del Creador Dios, Espíritu Santo. Vemos en el libro histórico de Juan 3:3,6 donde Jesús dice: “...lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” El Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. (Romanos 8:14-16, 2 Cor. 5:17, Gálatas 4:1-8, 2 Tim. 4:22, Filemón 25), Hechos 7:59 y Lucas 23:46)

Pablo lo aclara una vez más en Romanos 9:6-8 ...Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación.

Demostrado está escrituralmente que los hijos extraños, los hijos de la carne, los que no son de las ovejas santas (Ezequiel 36:38) que no fueron engendrados por el Espíritu Santo, definitivamente no son hijos de Dios y tampoco heredan con los hijos de la promesa.

Es imperioso para ti que lees este capítulo y los siguientes, que ores y pidas iluminación para estar seguro de tu posición delante de Dios. Si no lo haces de todas maneras ya has leído y sabido la verdad de Dios.