Apóstol Domingo Hernández
Estimado lector, deseando que al leer, estudiar y meditar en este escrito,
puedas ver a la luz de la Escritura inspirada, la verdad completa y
absoluta de lo que significó y significa la salvación eterna de tu vida.
He aquí una revelación:
2 Timoteo 1:9,10 “Que nos salvó y llamó con
vocación santa, no conforme a
nuestras obras, mas según el intento suyo y gracia, la cual nos es dada en
Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. Mas ahora es manifestada
por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y
sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”
Tito
3:4-6 “Mas cuando se manifestó la bondad de
Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, no por obras de
justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó,
por el lavacro de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo;
el cual derramó en nosotros
abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.”
Así de
sencillo y simple es la obra de Dios, no tiene complicaciones y no es
difícil de exponer y aclarar. Todo es de Dios y nada se le puede agregar
ni quitar.
Es muy probable que durante estos dos mil años de la existencia del
cristianismo, hayan sido pocos los iluminados con “la simplicidad que es
en Cristo Jesús.” La interpretación de esta verdad sencilla y clara, ha
sido muy variada y una de las razones fundamentales por esta variedad, es
porque los “maestros de la iglesia”
han mezclado el Antiguo Pacto con el Nuevo Pacto. El Apóstol Pablo nos
declara en 2 Cor. 3:15 que los que permanecen en el Antiguo Pacto,
mantienen un velo que les impide ver la luz del excelente Pacto Nuevo que
tiene mejores promesas. Cuando se mezclan los dos pactos para enseñar
las verdades que contienen cada uno de ellos, con el propósito de guiar
con las leyes antiguas para poder alcanzar la salvación, en vez de tener
un velo se tienen dos, uno encima del otro, haciendo más densa la
oscuridad espiritual.
En estos dos mil años pasados hemos tenido en
el seno de la Amada Iglesia: ascetismo, encierros, flagelos, promesas
difíciles de cumplir, practicas carnales para elevar el espíritu, ritos,
misticismos, penitencias crueles, control desmedido por los dirigentes
religiosos, hermanos contra hermanos, exilios obligatorios, hogueras,
cárcel injusta, expropiación de pertenencias personales, tribunales
establecidos para los disidentes que no estaban de acuerdo al cambio de
creencias apostólicas y primitivas. Todo se debió y siempre será igual
cuando nos apartemos de la “simplicidad que
hay en Cristo.
Cuando dejemos a Jesucristo por otro
mediador, cuando nos apoyemos en el brazo del hombre y no en el de Dios,
cuando abandonemos las verdades de la
simplicidad que hay en Cristo,
entonces estaremos viviendo y siendo dirigidos por el engaño que corrompe
los sentidos. El resultado de dejarnos engañar será “sufrir en vano.”
Ora conmigo: Abba, Padre, cuida mi mente,
cierra todas las posibilidades de que puedan entrar contradicciones,
desacuerdos a tu verdad absoluta en la “simplicidad que hay en Cristo, y
finalmente cuando termine mi peregrinaje sobre este planeta en rebelión,
descanse en paz, seguridad y certeza de que estaré en tu presencia para
siempre. Amén, amén.
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